
Acompañamiento pastoral en medio de la pandemia
Todos tenemos la responsabilidad de ejercer labores pastorales, aunque no tengamos el puesto oficial. La comunidad cristiana es también una comunidad terapéutica en que nos cuidamos unos a otros.

Todos tenemos la responsabilidad de ejercer labores pastorales, aunque no tengamos el puesto oficial. La comunidad cristiana es también una comunidad terapéutica en que nos cuidamos unos a otros.

Entrevista con los autores del libro «Diálogos en tiempos de crisis: Reflexiones a partir de la pandemia».

Uno de los peligros es que, efectivamente, nos volvamos esclavos de esta tecnología y nuestra dependencia de ella se vuelva algo enfermizo que dañe algo más valioso como son las relaciones interpersonales, el contacto directo con personas.

Hay que dar lugar a la creatividad y muchos nuevos ministerios y nuevas formas vendrán no del centro (los templos y sus oficiales profesionales), sino de la periferia, de creyentes motivados que aprovecharán esta crisis como una oportunidad de hacer cosas nuevas.

Aunque los contenidos son importantes y hay que enseñarlos y transmitirlos a las nuevas generaciones, lo más importante es que se enseñe a obedecer lo que Jesús ha mandado (Mt 28:20). Interesantemente este texto de Mateo se relaciona bien con el de Gn 18:19. La meta es la obediencia

Solamente condenar y criticar la cultura no está bien, ni tampoco está bien solo consumirla y copiarla. Todo esto hay que hacerlo, ejerciendo criterio para saber qué condenar y qué copiar o cuándo criticar y cuándo consumir. No obstante, la meta debería ser la transformación de las culturas y la creación de nuevas que reflejen los valores del reino. ¡Ojalá la iglesia cristiana pueda hacer esto, ya que el poder del evangelio sí es capaz de hacerlo!

Al fin y al cabo, las culturas son producto de la creatividad humana, la cual es una característica propia del ser humano que refleja la imagen de Dios. Todas las culturas tienen elementos que reflejan el carácter creativo de Dios mismo. Lo desafiante para los cristianos es determinar cuáles son esos elementos.

En nuestro contexto también el arte debe ser objeto de reconocimiento y a la vez de evaluación crítica. Tiene aspectos redimibles y aspectos criticables. Esto se aplica también al arte cristiano dentro de las iglesias, el cual en muchos sentidos funciona con los mismos valores que el arte mundano.

Mientras que los valores de la cultura política, no solamente de aquella época sino de todas las épocas, son la ambición personal, el uso y abuso del poder y la manipulación de las personas, los valores del liderazgo entre los discípulos deben ser el servicio, el sacrificio y la humildad.

Entender la naturaleza de la iglesia como una contracultura es uno de los aportes de la teología evangélica contemporánea. No es que la iglesia recién haya llegado a ser contracultura, sino que es reciente su entendimiento de esta faceta de su identidad, pues la elaboración teológica alrededor del tema de contracultura es producto de la teología del siglo XX.