
El verdadero espíritu de la Navidad
En la plenitud del tiempo, Dios mismo se hizo uno de nosotros y nos mostró que él se identifica no solamente con los ricos y poderosos de nuestra sociedad, sino con los pobres y los rechazados.

En la plenitud del tiempo, Dios mismo se hizo uno de nosotros y nos mostró que él se identifica no solamente con los ricos y poderosos de nuestra sociedad, sino con los pobres y los rechazados.

Ese mismo escándalo de la Navidad lo encontramos en el conocido texto de Juan 1:14: “Y el Verbo fue hecho carne”, o sea, nació como todos los demás seres humanos de carne y hueso. Realmente sorprende y conmueve pensar en el eterno Hijo de Dios convertido en un feto prenatal y pasando sus nueve meses dentro del vientre de su madre.

En otras palabras: sin pesebre no hay cruz, sin cruz no hay muerte, sin muerte no hay tumba, sin tumba no hay resurrección, y sin resurrección no hay salvación.