
505: El eterno retorno de la Reforma
La reforma protestante es el eterno retorno de los espíritus libres, de los herejes por la causa de la verdad, de la fe ante la razón, de la Palabra contra las interpretaciones y del hombre ante Dios.

La reforma protestante es el eterno retorno de los espíritus libres, de los herejes por la causa de la verdad, de la fe ante la razón, de la Palabra contra las interpretaciones y del hombre ante Dios.

La posibilidad de dar sentido a la vida no depende del padre que obliga al hijo cumplir con sus sueños, sino del padre que, a pesar de sus errores y aciertos, le dice al hijo que es posible dar sentido propio a su vida.

La hermenéutica del texto culmina en la comunión con Cristo; la comunión con Cristo reaviva la lectura del texto. La pedagogía eucarística no solo acentúa la necesaria comunión con Cristo, sino la necesaria responsabilidad del creyente con la lectura del texto bíblico.

En el nacimiento de Cristo no solo nos relacionamos con él, sino que su nacimiento revela a todo naciente que venir al mundo sigue siendo una alegría y gozo. Y en este viviente se posibilita a todo hombre “nacer de otro modo”: nacer de Dios.

El gesto de Dios es el de perdonar y de amar la vida oscura de Caín, porque Dios no se rige bajo el signo del hermano asesino, sino bajo el signo del amor, del perdón y la vida.

Esta pandemia, sin duda, ha demostrado que la muerte no aparece al final de una vida adulta, sino está desde el momento en que nacemos y que habrá que atravesarla en cualquier momento. Pensar la muerte, en medio del abandono de “nuestros hermanos humanos”, invita a considerar la noche del Getsemaní desde una lectura existencial y teológica.

Entrevista con los autores del libro «Diálogos en tiempos de crisis: Reflexiones a partir de la pandemia».

Por tanto: si el cristiano dice creo sin pensar, entonces no sabe lo que cree; si el cristiano dice creo sin cuestionar, entonces no sabe por qué cree; si el cristiano dice creo sin confesar, entonces no sabe para qué cree.

En un análisis concreto de cómo vivían los primeros cristianos descubrimos que el cristianismo rompía algunos moldes (religiosos y culturales), y hacía énfasis en «la praxis social y de conducta» basada en el compromiso de los seguidores de Cristo. Es decir, la «religión», como se definía en los primeros siglos e incluso hoy —dice Larry W. Hurtado— incidía en lo que llamaríamos «ética», «mandamientos», «comportamiento» o «conducta».