¿Qué es la pornografía?

    En la primera entrega vimos las consecuencias de la pornografía en el comportamiento del ser humano (http://institutocrux.org/blogs/buen-arbol/etica/2021/04/las-consecuencias-de-la-pornografia-en-el-comportamiento-del-ser-humano/). Sin embargo, antes de avanzar y ver las implicaciones de esta en la mujer, creo que es necesario definir qué es la pornografía, porque podemos caer en el reduccionismo y así estar expuestos de una manera más sutil a la pornografía.

    Definición de la pornografía

    Un problema creciente en el siglo XXI es la epidemia de la pornografía. Dando un vistazo al pasado, se entiende que la pornografía ha tenido un proceso gradual entre una pornografía gráfica y una pornografía que tiene un fin en sí misma. La pornografía proviene de tiempos muy antiguos, sin embargo, dentro de sus orígenes está la época del Renacimiento, comprendiendo que la elaboración de obras pornográficas en ese período apelaba al propósito de la burla hacia los valores morales de la burguesía y al cuestionamiento y crítica hacia las autoridades políticas, militares y religiosas. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se origina una separación de la crítica político-social acrecentándose el valor del sexo como un producto en el mercado del placer.[1] El término “pornografía” fue utilizado por primera vez por Restif de la Bretonne en 1769 en su tratado Le pornographe, en donde buscaba normalizar y racionalizar la práctica social de la prostitución.[2] Según Miguel Ángel Fuentes, la “pornografía designaba en la antigüedad ‘la propaganda de la prostitución’”.[3]

    Entendiendo que una palabra no se debería definir solo por su etimología, sino también por lo que en cada época pudo significar, se puede comprender que desde “un modo más general se utiliza para denotar escritos o imágenes que ofenden la modestia o la decencia”.[4] Por otro lado, el Manual para educadores y padres de familia de la editorial San Pablo indica que “la pornografía es el tratamiento o la representación explícita de sujetos eróticos que ofenden el sentido común del pudor, esto es el sentimiento que de éste tiene la medida de los seres humanos”.[5] Otra definición que se puede obtener de la acción de la pornografía es que ella es “un discurso que intenta colmar el hueco de lo real, lo inasible, lo irrepresentable del deseo”.[6] De igual forma, se puede entender que: 

    La pornografía […] deja poco o nada a la imaginación del espectador o del lector; además, incluye a menudo representaciones de violencia sádica y de relaciones sexuales entre personas y animales. El cuerpo, muy a menudo el femenino, pero cada vez más también el masculino, se representa como una mercancía: se da una imagen de la persona sin ninguna referencia a la inteligencia o a la espiritualidad humana.[7]

    Como dato curioso, Ortiz indica que:

    Los países que encabezan la lista de consumo pornográfico son: Estados Unidos (el país más evangélico de América); España (el país más católico de Europa); México (el país más católico del mundo); Alemania y Gran Bretaña (baluartes del protestantismo anglicano); y Francia e Italia (el país anfitrión del Vaticano).[8] 

    Ahora bien, desde un lente evangélico, Josh McDowell indica que la pornografía no solo es estar expuestos a páginas triple x o revistas de desnudos, sino también cuando se observan programas de televisión o películas en donde surgen escenas de sexo. Así mismo, ocurre también cuando vemos imágenes en revistas o propaganda que estén con el enfoque de generar excitación sexual, o también libros literarios que describen el sexo de una forma excitadora.[9] Además, como parte de esta gran definición que se intenta exponer, es necesario entender lo siguiente:

    También suele decirse que es la “literatura de la desviación sexual”, ya que la pornografía alimenta las diferentes desviaciones sexuales como el exhibicionismo, voyerismo, fetichismo, travestismo, pederastia, homosexualismo, sadomasoquismo, necrofilia; al punto tal que existe pornografía especializada (literatura, revistas, películas, videos y boletines) para cada una de las diferentes parafilias.[10] 

    Es importante comprender que definir en sí la pornografía no es nada fácil porque contiene muchos matices. Sin embargo, tal como se ha expresado anteriormente, se puede dar una idea de lo que es pornografía y no solamente desde una sencilla explicación etimológica, sino también desde distintas perspectivas.


    [1] C. A. Barzani et al., Actualidad de erotismo y pornografía (Buenos Aires: Topía, 2015), 63.

    [2] P. Fernández, Mujer pública y vida privada: Del arte eunuco a la novela lupanaria (Gran Bretaña: Tamesis, 2008), 117.

    [3] Miguel A. Fuentes, Los hizo varón y mujer: Novios y esposos ante el matrimonio y la sexualidad (Nueva York: IVP, 2006), 2.

    [4] J. Santaemilia Ruiz, Género como conflicto discursivo: La sexualización del lenguaje de los personajes cómicos (Valencia: Universidad de Valencia, 2000), 69.

    [5] Stamerra, Aceti, y Capovilla, Historia grande como nosotros: Manual para educadores y padres de familia (Bogotá: San Pablo, 2004), 99.

    [6] Santaemilia Ruiz, Género como conflicto discursivo, 69.

    [7] Stamerra, Aceti, y Capovilla, Historia grande como nosotros, 98.

    [8] E. L. Ortiz, Intimidades: Para que estés bien desde adentro (Nashville: Grupo Nelson, 2012), 115.

    [9] J. McDowell y E. Davis, 39 preguntas que tus padres esperan que nunca les hagas acerca del sexo (Florida: Patmos, 2011), 105-106.

    [10] Fuentes, Los hizo varón y mujer, 2.

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