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En el primer blog de esta serie vimos cómo se define la ansiedad, cuáles son los trastornos asociados, el impacto que esta tiene en Guatemala y por qué debemos preocuparnos por la salud mental de la generación Z. En esta segunda parte abordaremos los factores que contribuyen a la ansiedad, cómo las redes sociales afectan la salud mental y las preocupaciones de la generación Z en torno a su bienestar emocional.
Factores que contribuyen a la ansiedad
El Instituto Nacional de la Salud[1] señala que aproximadamente uno de cada tres adolescentes entre los 13 y 18 años padece un trastorno de ansiedad, con un aumento del 20 % entre 2007 y 2012. Además, las admisiones a hospitales por intentos de suicidio se han duplicado en la última década, generando preocupaciones alarmantes. Las causas no son claras, pero algunos factores que pueden influir incluyen:
Altas expectativas y presión por el éxito: Los jóvenes de hoy se enfrentan a una presión constante para sobresalir académica y socialmente, que no existía en las generaciones previas. Las pruebas estandarizadas, la competencia por entrar a universidades de prestigio y la constante búsqueda de logros contribuyen al estrés. Un estudio de 2016 reveló que el 41 % de los estudiantes de primer año universitario se sentían abrumados por sus responsabilidades, un aumento significativo en comparación con años anteriores.
El impacto de las redes sociales: Hoy en día, los adolescentes están constantemente conectados a las redes sociales, lo que afecta profundamente su autoestima. Las plataformas digitales fomentan la comparación social, ya que los jóvenes tienden a medir su vida y sus relaciones con las de otros, basándose en lo que ven publicado. Esta comparación constante puede generar ansiedad, pues sienten que sus vidas no están a la altura de lo que se presenta en línea.
Reacciones desproporcionadas a experiencias cotidianas: Algunos niños, especialmente antes de la pubertad, desarrollan ansiedades excesivas frente a situaciones comunes, como asistir a la escuela, participar en fiestas o ir a un campamento. Estas preocupaciones, que son reacciones desproporcionadas ante eventos de la vida diaria, pueden intensificar el estrés y la ansiedad en los jóvenes, afectando su capacidad de afrontar situaciones cotidianas.[2]
Inflación y dificultad económica: La inflación ha generado tensiones financieras, afectando la estabilidad económica de los jóvenes, quienes enfrentan mayores dificultades para cubrir necesidades básicas y alcanzar independencia económica.
Acceso irregular a la atención médica: La falta de acceso consistente a servicios de salud mental y médica se ha convertido en un obstáculo significativo para la mayoría de los jóvenes, dificultando el manejo de su bienestar emocional.
Secuelas de la pandemia de COVID-19: Los efectos de la pandemia, como la interrupción de la educación y la socialización, siguen afectando emocionalmente a los jóvenes, quienes vivieron un período de incertidumbre prolongada.
Estrés académico y laboral: La transición de la escuela secundaria a la universidad, o del hogar al trabajo, ha sido difícil para los jóvenes de 18 y 19 años, quienes han tenido que adaptarse a entornos de aprendizaje en línea y enfrentar la carga de expectativas poco realistas.
Falta de apoyo emocional: Muchos jóvenes reportan sentirse incomprendidos respecto al estrés que enfrentan, lo que agrava la sensación de aislamiento y desesperanza.[3]
Independientemente de la causa, el aumento de la ansiedad en la juventud es una preocupación grave. La ansiedad crónica puede desencadenar trastornos de salud mental significativos, como depresión, abuso de sustancias y, en casos extremos, suicidio. Además, puede afectar la capacidad de concentración y aprendizaje, lo que impacta negativamente en el rendimiento escolar y podría tener repercusiones a largo plazo. Físicamente, la ansiedad se manifiesta en dolores de cabeza, malestares crónicos, problemas digestivos e incluso enfermedades cardíacas con el tiempo. Los trastornos de ansiedad no discriminan, afectando a personas de diferentes entornos, ya sean urbanos, suburbanos o rurales, y sin importar si asisten a la universidad o no.[4]
Las redes sociales y la ansiedad
Los miembros de la generación Z, en particular, pasan más tiempo en redes sociales que las generaciones anteriores, y aproximadamente un tercio de los adolescentes se conecta a al menos una plataforma de manera casi constante. Cada vez más investigaciones muestran que este uso frecuente de las redes sociales y de Internet puede tener efectos perjudiciales en la salud mental de los jóvenes. Un estudio reveló que los adolescentes que dedican más de tres horas diarias a las redes sociales tienen un mayor riesgo de experimentar problemas de salud mental. Entre las principales preocupaciones relacionadas con el uso de las redes sociales se encuentran la falta de sueño, el acoso, el ciberacoso, los problemas de imagen corporal, los trastornos alimentarios y los síntomas depresivos.[5]
Aunque las redes sociales pueden ofrecer ciertos beneficios, como mantener a los usuarios informados sobre eventos actuales, facilitar la conexión entre personas y mejorar las redes de apoyo social, también han generado creciente preocupación debido a sus efectos negativos. Un estudio indica que una cuarta parte de los adolescentes cree que las redes sociales tienen una influencia principalmente negativa sobre su grupo de edad. Entre las razones que mencionan se encuentran la difusión de rumores, la disminución del contacto cara a cara, las expectativas poco realistas sobre la vida de los demás, la presión de los compañeros y los problemas relacionados con la salud mental.[6]
El uso excesivo de las redes sociales está directamente relacionado con la ansiedad debido a varios factores. La constante comparación social y las expectativas poco realistas que se crean en línea pueden generar un aumento de la preocupación y la inseguridad en los adolescentes, lo que desencadena síntomas de ansiedad. La presión por tener una imagen perfecta, el ciberacoso y la falta de interacciones cara a cara contribuyen a aumentar el estrés y la sensación de vulnerabilidad. Además, la alteración de los patrones de sueño, vinculada al uso excesivo de dispositivos electrónicos, puede empeorar aún más los síntomas ansiosos.
Preocupaciones y actitudes de la generación Z hacia la salud mental
La generación Z muestra una disposición notable para hablar sobre salud mental (el 87 % se siente cómodo discutiendo el tema en general y el 63 % no tiene problemas en conversar sobre su propia salud mental). Prefieren compartir estos temas con amigos, hermanos y padres, mientras que sienten menos comodidad al hablar con jefes, extraños o abuelos. Además, se sienten más a gusto conversando sobre su bienestar emocional con personas conocidas, como amigos cercanos, en lugar de con figuras como maestros, abuelos o líderes religiosos.[7]
Creen que su generación es la mejor a la hora de abordar la salud mental y consideran que los baby boomers (generación nacida entre 1946 y 1964, en el 2025 tendrán entre 61 a 79 años)[8] son los peores a la hora de hablar sobre la salud mental. Por otro lado, la generación Z considera que los mileniales (generación nacida entre 1981 y 1996, en el 2025 tendrán entre 29 a 44 años)[9] son la mejor generación a la hora de hablar de salud mental. En relación con la generación X (nacida entre 1965 y 1980, que en 2025 tendrá entre 45 y 60 años), la generación Z considera que aquella no muestra suficiente empatía o comprensión frente a las luchas emocionales. Esto se debe a que muchos de sus miembros fueron educados en una época en la que se pensaba que los problemas de salud mental eran menos importantes o incluso irrelevantes. Además, gran parte de la generación X creció en una cultura donde las emociones no se expresaban abiertamente, por lo que pueden no entender la importancia de abordar las luchas emocionales con la misma seriedad con que lo hace la generación Z.[10]
La generación Z demuestra una mayor disposición para compartir sus experiencias relacionadas con la salud mental, especialmente en línea. Aproximadamente un tercio de ellos ha hablado públicamente sobre su bienestar emocional en las redes sociales. Además, muchos optan por desconectarse de estas plataformas como una forma de autocuidado. De hecho, un 57 % de ellos ha decidido tomarse un descanso de las redes sociales para preservar su salud mental, con un tiempo promedio de desconexión de alrededor de diez semanas.[11]
[1] El Instituto Nacional de la Salud (en inglés, National Institutes of Health o NIH) es una agencia del gobierno de los Estados Unidos que se dedica a la investigación biomédica y en salud pública. Es la principal fuente de financiamiento para la investigación médica en el país y juega un papel crucial en la mejora de la salud pública a nivel global.
[2] Claire McCarthy, “La ansiedad en los adolescentes va en aumento: ¿qué está pasando?”, 21 de noviembre de 2019, https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/emotional-problems/Paginas/Anxiety-Disor ders.aspx.
[3] Anna Medaris, “Gen Z adults and younger millennials are ‘completely overwhelmed’ by stress”, 1 de noviembre de 2023, https://www.apa.org/topics/stress/generation-z-millennials-young-adults-worries.
[4] McCarthy, “La ansiedad en los adolescentes va en aumento”.
[5] Shelby Crosier, “Gen Z, Social Media, and Mental Health”, 22 de mayo de 2024, https://sph.emory.edu/news/ news-release/2024/05/gen-z-social-media-mental-health.html.
[6] Kira E. Riehm et al., “Associations Between Time Spent Using Social Media and Internalizing and Externalizing Problems Among US Youth”, JAMA Psychiatry (11 de septiembre de 2019), https://jamanetwork.com/ journals/jamapsychiatry/fullarticle/2749480.
[7] Harmony Healthcare IT, “State of Gen Z Mental Health”, blog Harmony Healthcare IT, 15 de junio de 2025, https://www.harmonyhit.com/state-of-gen-z-mental-health/.
[8] Pew Research Center, “Baby Boomers: The Gloomiest Generation”, 25 de junio de 2008, https://www.pew research.org/social-trends/2008/06/25/baby-boomers-the-gloomiest-generation.
[9] Michael Dimock, “Where Millennials End and Generation Z Begins”, 17 de enero de 2019, https://www.pew research.org/short-reads/2019/01/17/where-millennials-end-and-generation-z-begins.
[10] American Counseling Association, “Generational Differences in Mental Health Perspectives”.
[11] Harmony HIT, “State of Gen Z Mental Health”.
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