
Pornografía: la pandemia silenciosa, parte 1
La búsqueda constante de novedad y la falta de un limitador biológico, frente al deseo de recompensa, provoca que la pornografía se vuelva una adicción.

La búsqueda constante de novedad y la falta de un limitador biológico, frente al deseo de recompensa, provoca que la pornografía se vuelva una adicción.

Algunas iglesias cristianas actúan para frenar los avances de la política pública contra la violencia ya que, lastimosamente, los temas de género que promueve la cooperación internacional se han confundido con las ideologías de género.

En los Estados Unidos de América, dentro del marco de un desplome generalizado de la vida en familias nucleares…el cansancio se evidencia en la fe religiosa de muchos hoy y de la desorientación cada vez más generalizada sobre nuestras respectivas identidades sexuales que tantos ahora pretenden sublimar bajo los términos embusteros del “orgullo gay”.

Siempre he procurado estar atento a los vaivenes más profundos de la actualidad, y por cierto la mayoría de las veces me han deprimido. Pero en otras escasas ocasiones me han alentado y me han devuelto la fe en nuestra común humanidad como ahora.

Pero lo peor nos sobreviene cuando basados exclusivamente en tales corrientes muy probablemente falseadoras de la verdad juzgamos, condenamos y hasta a veces absorbemos o justificamos hechos y actitudes reprensibles de otros y aun de nosotros mismos.

Cuando se habla de la sucesión de responsabilidad en el manejo de las empresas familiares las estadísticas a nivel general revelan que tres de cada diez compañías logran desarrollarse en una segunda generación y, de estas tres, solo una llega a la tercera.

Las redes sociales: Somos los testigos de una genuina revolución informática pero por primera vez de talla simultáneamente planetaria. Sin embargo, ¿por qué habríamos de preocuparnos tanto por esta preponderancia de las técnicas de la información tan súbitas e inesperadas, y desde hace tan solo medio siglo?.

Pero ¿por qué huye Jonás? ¿Por qué pide que lo echen al mar cuando está en el barco y la tormenta arrecia? Las respuestas pueden ser variadas, pero hasta ese momento en la historia Jonás no nos da una razón. Pero algo es seguro en el corazón del profeta, él quiere la destrucción de sus enemigos a toda costa, no quiere que tengan una oportunidad de arrepentimiento. Sin embargo, Dios tiene otros planes.

Existe una cultura de amor propio, de ser feliz a cualquier costo, de amarse a uno mismo para poder amar a los demás, entre otras muchas afirmaciones. ¡Se nos está entregando en bandeja de plata el control de nuestras vidas! Eso parece fantástico, pero ¿cuál es el problema? El problema está en que con esta entrega se nos está llamando a tener un exagerado amor por nosotros mismos, a buscar nuestro bienestar sin importar a qué tengamos que recurrir para lograrlo y, más que todo, a poner a Dios fuera de la historia.

En la actualidad, el término eutanasia ha cobrado más interés en diferentes contextos, cuya valoración ética y jurídica son distintas. Generalmente se suele recurrir a la palabra “eutanasia” cuando se hace algo —o se deja de hacer— en la etapa final de la vida de un enfermo. La encíclica Evangelium vitae la define así: “Una acción o una omisión que por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor”.

En el caso de los proabortistas, y en concordancia con la realidad atemporal de lo dicho por Chesterton, parece que su sendero busca descender hasta lo más bajo. No dan tregua en su búsqueda de volver lo infame, por inverosímil que esto parezca, aceptable y moralmente normal dentro de nuestra sociedad actual. ¿El aborto como “un derecho fundamental”? ¡Qué desfachatez! Frente a semejante escollo, los primeros cristianos tendrían una posición muy clara y definida: ¡no lo aceptarían!

Dios hizo a la mujer a Su imagen, y una de las características más nobles de la semejanza divina en la mujer es su capacidad para reflexionar, crear cultura y expresarse a través de la estética.