
Argula von Grumbach: Otra voz de la Reforma
Este blog relata parte de la historia de Argula von Grumbach, mujer reformadora olvidada cuya valentía, defensa de la Escritura y lucha por la libertad de conciencia marcaron la Reforma en Alemania.

Este blog relata parte de la historia de Argula von Grumbach, mujer reformadora olvidada cuya valentía, defensa de la Escritura y lucha por la libertad de conciencia marcaron la Reforma en Alemania.

La promesa de Emmanuel nos recuerda que Dios no es distante, sino cercano. Jesús, “Dios con nosotros”, trae consuelo y salvación, caminando a nuestro lado en cada lucha. Su presencia transforma nuestra realidad, llenándola de esperanza y fortaleza, incluso en los momentos más oscuros. ¡Dios está aquí!

No hay palabras más difíciles de comprender que estas: ¡Alégrense! ¡Estén contentos! Jesús toca el corazón de sus oyentes en aquel monte con estas palabras: eres bendito, en medio del hostigamiento, opresión y persecución ¡eres bendito!

Jesús veía a las mujeres en su dolor y respondía al quebranto de su corazón. Él se conmovía por el sufrimiento de su llanto, ya sea pérdida, injusticia, rechazo, desesperación o culpa. Y, se agradaba que exteriorizaran su dolor sin reprimirlas, sin miedo a mostrarse vulnerables y necesitadas.

La cruz, tanto para Jesús como para nosotros, implica sacrificio. Su sacrificio es nuestro perdón y salvación, nuestro sacrificio es seguimiento.

Toda especulación y todo razonamiento se debe a la obediencia a Cristo.

La victoria de Cristo en el Getsemaní y en la cruz muestran en la resurrección el realce total y el poder victorioso sobre los poderes de este mundo.

Cristo se ha acercado a nuestra soledad entregando su vida. Y solo basta nuestra fe para recibir su compañía.

Jesús hace uso de las Escrituras del Antiguo Testamento como fundamento de su obra y enseñanza.

El amor fraternal y generoso entre las personas es una característica del reino de Dios y parte del cuidado y la provisión de Dios para con sus hijos.

Las mujeres tienen un aporte valioso que dar y en muchos aspectos encarnan de forma natural los valores del reino de Dios.

Una vida de santidad no se logra apegado a la pornografía, se logra apegado a Dios como base fundamental.