
Lo que el desierto nos enseña. Tres consejos para iniciar el 2026, primera parte
El desierto bíblico enseña que ningún proyecto tiene sentido sin la guía de Dios. Este primer consejo invita a comenzar el 2026 con dependencia, claridad y fe renovada.

El desierto bíblico enseña que ningún proyecto tiene sentido sin la guía de Dios. Este primer consejo invita a comenzar el 2026 con dependencia, claridad y fe renovada.

No conozco a muchas personas a las que no les guste la Navidad. De hecho, cuesta imaginar que alguien no disfrute de esta celebración. Al fin y al cabo, y como cantaría Andy Williams, ¿no es “la época más maravillosa del año”? Sin embargo, cuando nos encontramos con personas que

Inspirada en Mr. Robot, esta reflexión muestra cómo el amor perseverante de Cristo vence al dolor y al cinismo, llamándonos a permanecer presentes en un mundo herido.

La promesa de Emmanuel nos recuerda que Dios no es distante, sino cercano. Jesús, “Dios con nosotros”, trae consuelo y salvación, caminando a nuestro lado en cada lucha. Su presencia transforma nuestra realidad, llenándola de esperanza y fortaleza, incluso en los momentos más oscuros. ¡Dios está aquí!

Es viernes y te invitamos a un café ¿cómo lo prefieres? Expreso, Latte, Capuchino, Mokaccino, Macciato, tómalo como más te guste, pero siempre en compañía de una buena conversación en Café, Cultura y Cristianismo.

Jesús enseña a sus discípulos a ver el mundo como una gran oportunidad y, allí donde haya una oportunidad, hay esperanza.

Donde hay vida siempre puede haber esperanza y donde hay una voluntad libre, también puede haber un mundo mucho mejor.

Hugo Morales reflexiona sobre la pregunta ¿Navidad en familia? Y la importancia de esta celebración.

La ira puede destruir la comunicación, romper las relaciones y arruinar tanto el gozo como la salud de muchos. Lamentablemente tenemos la tendencia de justificar la ira, en vez de aceptar nuestra responsabilidad.

Nuestras creencias van más allá de un cuerpo clavado en una cruz, un símbolo de tragedia. Nuestra fe hace nido en una tumba vacía, un símbolo de asombro, certeza y de alegría. La tumba no pudo retener a Cristo. Ese lugar quedó vacío y nos trajo la esperanza que toda tragedia que vivimos será convertida en gozo.

Cuando pensamos “Jesús vive”, ¿qué sentimos y pensamos? Cuando pensamos “Jesús vive”, ¿acaso desbordamos de amor hacia el Padre? Cuando pensamos “Jesús vive”, ¿acaso desbordamos de amor hacia el prójimo? Cuando pensamos “Jesús vive”, ¿acaso arde nuestro corazón?

Muchísimo más hondo, quedo a la espera de un retorno mundial a la fe en Dios, esto es, a un absoluto desde el cual podamos medir lo relativo de nuestra moral y de nuestras decisiones. Pero ¿cuál Dios? ¿El que nos habla cada día muy en silencio? ¿O el muy estruendoso con cada tragedia global? Yo siempre me regreso al mismo con el que desde niño mis padres me familiarizaron: ese Dios absoluto del perdón, de la verdad, del amor, de la justicia y el de ese que nos ha ofrecido un plan bien en concreto frente al triste mundo del pecado.